Dos deshumidificadores pueden declarar los mismos litros al día y no parecerse en nada. Esta página explica cómo leemos las cifras, de dónde las sacamos y qué no hacemos.
El problema
Si buscas «mejor deshumidificador», encontrarás sobre todo tiendas, comparadores y listas que destacan la cifra más grande. La dificultad es que los fabricantes declaran esas cifras en condiciones distintas: un deshumidificador mide los litros en 24 horas a 30 °C y 80 % de humedad relativa, otro a 27 °C y 60 %. Puestos uno al lado del otro parecen comparables. No lo son, y las condiciones de tu casa en invierno pueden estar lejos de ambas.
Lo mismo ocurre con los aires acondicionados portátiles (BTU, kW, clase energética, uno o dos tubos, «sin tubo») y con los purificadores (CADR, que solo tiene sentido si se sabe con qué norma se midió). Los datos existen en las fichas técnicas y en los manuales, pero dispersos, medidos de formas distintas y, a veces, ausentes.
Cómo trabajamos
- Partimos de la documentación del fabricante: ficha técnica, manual de uso y etiqueta energética. Es la fuente, no el texto de la tienda.
- Escribimos las condiciones junto al número. No ponemos en la misma fila una capacidad sin temperatura y humedad de prueba, o un CADR sin la norma, como si fueran el mismo dato.
- Partimos de la habitación, no del catálogo. Cada recomendación empieza por los metros cuadrados, el tipo de estancia y la estación en la que necesitas el aparato. Cuando hacemos un cálculo con datos publicados, lo indicamos como cálculo nuestro y citamos la fuente.
- Señalamos lo que falta. Cuando un dato no está publicado o no hemos podido verificarlo, la página lo dice: «sin dato publicado». Reconocer que falta un dato vale más que inventarlo.
Lo que no hacemos
No compramos ni probamos los aparatos. Leemos las fichas técnicas, los manuales y los datos que declara el fabricante, y decimos qué datos no hemos podido verificar. Nunca escribimos que hemos probado algo que no hemos probado.
No damos instrucciones de instalación, de conexión eléctrica ni de reparación, no tratamos intervenciones en el gas refrigerante y no cubrimos aires acondicionados fijos ni estufas de gas o de parafina. Esto es información general, no asesoramiento técnico: para la instalación, las conexiones eléctricas y cualquier intervención en el circuito refrigerante, acude a un técnico cualificado; ante cualquier duda, consulta el manual del fabricante.
No hacemos promesas sobre la salud. Un deshumidificador o un purificador no es un producto sanitario: recogemos las funciones que declara el fabricante, citándolo como fuente, sin decir que curen o prevengan nada.
No usamos notas, estrellas ni puntuaciones. Un número del 1 al 10 esconde el razonamiento en lugar de mostrarlo. Escribimos para quién es adecuado un producto y para quién no.
Los precios
No mostramos el precio exacto, porque cambia continuamente: una página que publica la cifra exacta ya está desfasada al día siguiente. Indicamos una banda — por ejemplo 150–250 € — para que sepas en qué orden de magnitud te mueves, y el precio real lo ves en la tienda, actualizado.
Cómo nos financiamos
Con enlaces a tiendas: si compras a través de ellos, podemos recibir una comisión sin que a ti te cueste más. No cambia lo que recomendamos. Los detalles están en el aviso de afiliación.
Correcciones
Si encuentras un dato erróneo, escríbenos a hola@airejusto.es: lo corregimos e indicamos la fecha de la corrección.
Última actualización: 4 de octubre de 2026.